Chile: El TLC con Estados Unidos, ganadores y perdedores
Oscar Azócar
Rebelión.org
26 de diciembre del 2002
Foro ALCArajo: Mensaje 1212
1) Con la reciente firma del TLC entre los gobiernos
de Chile y Estados Unidos, que entrará en vigencia a
comienzos de 2004, se ha desencadenado en nuestro país
una desenfrenada y mentirosa campaña comunicacional
que nos hace aparecer como grandes ganadores y
entrando a gozar de todas las "maravillas" del primer
mundo, solo a condición de hablar inglés.El Ministro de Hacienda llegó a prometer un punto
anual de crecimiento de la economía, y en una década,
llegar al 12%. Para el Presidente Lagos, "pese a las
renuncias que se debió hacer, el acuerdo será
favorable para el país".La verdad es que los chilenos somos los grandes
perdedores, en primer lugar Chile como país y como
Estado nacional, su independencia y soberanía, y los
trabajadores y la mayoría del pueblo, incluyendo a
importantes sectores de propietarios, pequeños y
medianos, industriales y agrícolas.Los únicos que ganan son el gobierno norteamericano,
las compañías transnacionales de ese país y los
sectores minoritarios locales en Chile asociados al
capital transnacional y a los intereses
norteamericanos.2) Estados Unidos ha obtenido un gran logro político:
colocar a Chile en una línea de intereses
contrapuestos a los de América Latina, haciendo jugar
al gobierno de Chile, una vez más, su rol de aliado
incondicional de la política exterior norteamericana
y, en este caso particular, de punta de lanza para la
imposición del ALCA en el continente.Bajo el gobierno de Lagos la subordinación y
dependencia de la política exterior chilena se ha
intensificado, en todos los planos. Baste recordar el
reciente pronunciamiento del Presidente Lagos de apoyo
a la petición de elecciones en Venezuela de parte de
los sectores golpistas y de Estados Unidos, y antes el
apoyo al golpe de estado en ese país; el respaldo
entregado a la política militar norteamericana
entregado en la Conferencia de Ministros de Defensa de
América realizada en Chile; por menionar solo un par
de ejemplos.Hace mucho tiempo que los gobiernos de Chile venían
esforzándose denodadamente por un tratado de libre
comercio con Estados Unidos, bilateral ahora, y antes
intentando incorporarse al NAFTA. Nuestro Instituto en
Abril de 1995 realizó un Seminario Internacional
"NAFTA, Ganadores y Perdedores", con amplia
participación nacional y de economistas de la UNAM de
México y de Canadá. Ellos entregaron ya en ese momento
su testimonio de lo ocurrido en sus países, en los que
había aumentado la pobreza, el desempleo, se había
producido el cierre y traslado de empresas, el corte
de servicios a la población por parte del Estado, las
privatizaciones. También eran características de ese
momento el secretismo y la falta de información y
participación popular, la adhesión más o menos
entusiasta de los grandes empresarios, la derecha y la
Concertación. Ya en ese momento decíamos que no
habrían novedades en caso de tratado pues ya se había
producido un gran proceso de liberalización y apertura
de la economía chilena.Nuestro país integra ahora el grupo de 4 países del
mundo: Canadá, México, Israel y Jordania, con los
cuales Estados Unidos tiene TLC. Un somero análisis de
algunas declaraciones de personeros norteamericanos
muestra la satisfacción de Estados Unidos con este
tratado. Según afirma Katheen Barclay, Presidenta de
la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio, el TLC
significa consolidar a Chile en un lugar de liderazgo
en el continente, con un impacto que va mucho más allá
de lo puramente comercial. El tratado con Chile,
señala explícitamente, es geopolítico y comercial. Por
otra parte, el representante comercial del país del
norte, Robert Zoellick, declara que: "la importancia
de este acuerdo se extiende más allá... es un avance
en las conversaciones del continente". Antes, en Abril
del año pasado, había dicho que el tratado sería "un
modelo para la región y todo el mundo" que ayudará a
impulsar la apertura económica a nivel hemisférico a
través del Area de Libre Comercio de las Américas y
también en el seno de la Organización Mundial de
Comercio. El embajador norteamericano William
Brownfield expresó:"esperamos con anticipación la
posibilidad de más colaboración entre USA y Chile en
asuntos de comercio, en un sentido más hemisférico y
regional como el ALCA". "Si el tratado entre ambos
países resulta exitoso había manifestado por su
parte en Agosto del año pasado el ex embajador
norteamericano en Chile, John O'Leary- esto le abre
posibilidades e Estados Unidos de alcanzar tratados
con el resto de América Latina".En lo económico, el TLC representa seguridad y
confianza para las compañías norteamericanas, que van
a estar más interesadas en establecerse en Chile como
plataforma para sus negocios en la región, basado en
las garantías y formas de protección que se pueden
dar.3) Ahora bien, ¿por qué el ALCA es importante para
EE.UU.? Hace 11 años, la administración Bush proclamó
la "Iniciativa para las Américas", proyecto que
contemplaba la creación de una Zona Hemisférica de
Libre Comercio que se extendería "desde el Puerto de
Anchorage hasta Tierra del Fuego", concretando la
vieja idea del panamericanismo y la doctrina Monroe:
"América para los americanos", que para ellos quiere
decir América para los norteamericanos.El ALCA contempla la liberalización progresiva de
aranceles a partir de 2005, la eliminación de todas
las barreras proteccionistas, asegurar el libre flujo
de los productos y capitales norteamericanos en todo
el continente, la privatización de los servicios como
la educación y la salud, la exclusión expresa de
revertir las privatizaciones ya realizadas. Esto
permitiría a las empresas, como ya ha ocurrido en
Canadá y México, contar con las mismas exenciones y
privilegios que los organismos públicos que los
prestan.El ALCA es componente central en la estrategia
norteamericana de dominación sobre América Latina y el
Caribe, y tiene presente al menos cuatro factores
estructurales tradicionales:
1) La voluntad de excluir la influencia y/o presencia
de cualquier competidor global que pudiera poner en
peligro la primacía de los Estados Unidos como
potencia preponderante en el Hemisferio Occidental
tanto en lo económico como en lo político y militar.2) La conquista de posiciones preferenciales para el
comercio de los Estados Unidos con la región y para
las inversiones de corporaciones multinacionales
norteamericanas y, en consecuencia, el rechazo de
cualquier proyecto que, como la Revolución Cubana o el
proceso actual venezolano, intente liberar a algún
país del pesado fardo de la dependencia económica.3) El profundo menosprecio por la identidad cultural y
nacional latinoamericana y caribeña. El Profesor Lars
Schoultz, de la Universidad de Carolina del Norte, ha
demostrado fehacientemente, mediante el amplio uso de
documentos diplomáticos confidenciales en archivos
norteamericanos, que la creencia en la "inferioridad
latinoamericana constituye el núcleo esencial de la
política de los Estados Unidos porque determina los
pasos precisos que los Estados Unidos dan para
proteger sus intereses en la región." 4) El uso
unilateral de la coerción y la fuerza como
instrumentos preferidos de política para el logro de
sus fines.Paralelamente al ALCA, Estados Unidos ha puesto en
marcha el Plan Colombia y el Plan Puebla Panamá, que
con el pretexto de la "lucha contra el narcotráfico"
implican militarizar el continente para hacer frente
al avance de las FARC en Colombia, al proceso
encabezado por Hugo Chavez en Venezuela, y en general
a los avances de las luchas de los pueblos de América
Latina.Antecedente del ALCA fue el Plan Brady, anunciado en
Marzo de 1989, sobre cuya base se erigió el llamado
"Consenso de Washington" adoptado por el Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional a instancias de los
Estados Unidos, como criterio estricto para el
otorgamiento de nuevos préstamos a países endeudados,
bajo el eufemismo de "ajuste estructural". El
Consenso, formulado por John Williamson, Presidente
del Banco, consistía en tres grupos de recetas:
a. Reducir y revisar el papel económico del Estado
disminuyendo ante todo los gastos sociales y
desregulando las economías nacionales para permitir el
libre juego de las fuerzas del mercado.b. Apoyar al sector privado mediante la eliminación de
subsidios, la liberalización del régimen de inversión
de capitales foráneos y la privatización de las
empresas públicas.c. Revisar la política comercial, eliminando todo tipo
de tarifas o barreras para las importaciones.En el nuevo contexto de recesión global, que alcanza
también a Estados Unidos, el proyecto ALCA aparece
como un mecanismo de dominación de esa potencia en
carrera contra el tiempo, que busca asegurar su
retaguardia estratégica latinoamericana, anexarla
cuanto antes frente a las crecientes turbulencias
económicas y políticas que atraviesan la región,
producto del agotamiento de los modelos neoliberales.
Ha cambiado la época, ya no se trata de la extensión
"natural" del imperialismo triunfante sino del
manotazo de un Imperio cuya periferia amenaza salir
del sistema.El proyecto ALCA, de concretarse, significaría no la
entrada libre y ascendente de mercancías
latinoamericanas en el mercado norteamericano
deprimido, donde la deflación avanza al ritmo del
estancamiento y luego caída del consumo, sino por el
contrario una nueva avalancha de productos
provenientes de Estados Unidos que arrasarán lo poco
que todavía queda en pié de los tejidos productivos
regionales. La miseria latinoamericana contribuirá a
paliar la crisis imperialista.4) El TLC no es un tratado comercial, sino
fundamentalmente de garantías para la libre
circulación y protección de los capitales e
inversiones norteamericanos.Sin necesidad de este tratado, ya el comercio se
realizaba libremente pues Chile es una de las
economías más abiertas del mundo. El arancel promedio
pagado por los productos chilenos al ingresar a
Estados Unidos ya es muy bajo, cercano al 6,3%
promedio, y hay algunos productos que tienen arancel
0. Por eso es altamente dudoso que el comercio crezca
sustancialmente, se estima que a lo más nuestras
exportaciones crecerían en unos 500 millones de
dólares.La razón de fondo del TLC es la seguridad y protección
para las inversiones norteamericanas en Chile, que fue
una de las principales exigencias de Estados Unidos.
Orlando Caputo, al comparar inversiones y
exportaciones norteamericanas en Chile, demuestra que
estas últimas son una quinta parte (unos 3000 millones
de dólares) de las inversiones (unos 15.000 millones
de dólares). Además, las empresas norteamericanas que
tienen inversiones en Chile, controlan la mayoría de
las importaciones que Chile hace desde Estados Unidos
y también gran parte de las exportaciones chilenas a
Estados Unidos.Reafirma este criterio de análisis el documento
referido al ALCA de la Conferencia Episcopal de Canadá
llamado "Vendiendo a Futuro", publicado con el
patrocinio de CELAM y de la Conferencia de Obispos de
Estados Unidos, que parte de la experiencia del NAFTA
porque el ALCA será la extensión de ese tratado a toda
América. Ellos advierten en ese documento que el
principal peligro del ALCA es que reivindica para las
inversiones una protección indiscriminada, despojando
a los Estados de su capacidad de intervenir en defensa
de los intereses públicos y del medio ambiente.
Denuncian que se pretende aplicar el Capítulo 11 del
NAFTA, que establece mecanismos supranacionales
secretos de arbitraje para dirimir las controversias,
que pasan por encima de las legislaciones nacionales
de cada país, y que fue el elemento rechazado del
Acuerdo Multilateral de Inversiones, AMI.Eso significa que las compañías pueden demandar a los
Estados en caso que consideren que están perdiendo
ganancias. Estos reclamos afectan la soberanía de los
Estados, la capacidad de proteger legalmente el medio
ambiente y la participación democrática del pueblo en
un futuro gobierno. El documento cita casos de
demandas exitosas de multinacionales contra los
gobiernos de Canadá y México que han tenido lugar al
amparo del Capítulo 11 del NAFTA.Según se desprende de las declaraciones de Gustavo
Rojas, gerente de Desarrollo de la SNA, estos paneles
de arbitraje están compuestos de 3 personas: 1
chileno, 1 norteamericano y 1 persona de común acuerdo
de ambas partes. En 2 o 3 meses debe decidir, y si no
hay conformidad de alguna de las partes, se puede
acudir a la OMC, que como se sabe ya ha dado
suficientes ejemplos de inclinarse a favor de los
intereses de las empresas norteamericanas en
situaciones de este tipo.El artículo 1110 del capítulo 11 del Tratado de Libre
de Comercio de América del Norte obliga a los estados
suscriptores a compensar a los inversionistas
extranjeros en caso que decisiones soberanas de las
autoridades nacionales sean consideradas
expropiaciones. El artículo proporciona a los
inversionistas atribuciones de sujetos de derecho
internacional, reservados antes del Tratado
exclusivamente a los Estados. Es muy probable que los
negociadores americanos hayan exigido para el TLC con
Chile una clausula idéntica a la contenida en el
capítulo11 de Nafta. De hecho, el artículo G10 del TLC
entre Chile y Canadá es un clon del Capítulo 11.Pero no solo son afectados canadienses y mexicanos,
sino también norteamericanos, como acontece con los
estados de California y Alabama, que enfrentan en la
actualidad demandas judiciales de empresarios
canadienses que suman más de un billón de dólares, y
ésto sólo por el hecho que una legislatura (en el caso
de California) y una judicatura (en el caso de
Alabama) hayan intentado proteger los legítimos
intereses de sus habitantes. En el caso de California,
la empresa canadiense es Methanex, una de cuya plantas
opera en Punta Arenas.En Canadá, Paul Hellyer, prominente político
canadiense, ministro de Estado y también viceprimer
ministro en administraciones pasadas, escribe que "la
firma del Nafta ha sido, en verdad, la rendición de
Canadá. Hicimos entrega a los inversionistas
americanos y mexicanos de más derechos que los que
poseen los propios ciudadanos canadienses". "Según el
Capítulo 11, cuando alguna rama del gobierno federal,
provincial o municipal, promulgue o modifique una ley
que afecte las ganacias actuales, futuras o
potenciales de un inversionista foráneo, tal
inversionista puede demandar por daños al Estado
canadiense". "El de Ethyl Corp. es el primer caso, y
también el más conocido. Vale la pena citarlo, pues
ilustra en forma dramática lo que ha sido nuestra
pérdida de soberanía. El Parlamento promulgó una ley
prohibiendo la importación, y también la distribución
dentro de Canadá, del producto MMT, un aditivo para la
gasolina.Ethyl Corp. fundamentó su demanda en una pérdida de
sus ganancias y un daño a su reputación corporativa.
Cuando nuestros abogados hicieron ver el monto de la
compensación exigida, el gobierno decidió resolver
este caso extra-judicialmente". "Para cubrir los
costos legales fue necesario pagar 13 millones de
dólares. Peor fue que el Parlamento debió abrogar la
ley. ¿Qué clase de democracia es ésta en que una
corporación foránea puede dictarle leyes al Parlamento
de Canadá? Y aún peor es, a mi parecer, el hecho que
dos ministros del gabinete hayan sido forzados a
declarar ante el Parlamento que MMT no representaba un
daño para el medio ambiente y la salud de los
canadienses, al mismo tiempo que la evidencia
científica indicaba que ese producto constituía un
daño para la salud, especialmente la de los niños. Se
podría decir entonces que una corporación foránea
exigió que el gobierno de Canadá emitiera
declaraciones engañosas", agrega.5) En el tratado con Chile, la eliminación del
"encaje" fue una de las principales exigencias
norteamericanas para la firma del TLC, lo cual
significa que no habrá controles para las idas y
venidas del capital norteamericano, particularmente
del capital financiero de corto plazo, los llamados
capitales golondrinas, que podrán circular sin ningún
tipo de cortapisas. El gobierno se amarró las manos,
pues sólo podrá intervenir a través de las llamadas
"clausulas de desastre", lo que no resiste ningún
análisis, pues la única posibilidad de calificar de
"desastroso" un evento es cuando este ya ha tenido
ocurrencia, y no se entiende como podrían controlar
una fuga de capitales ya ocurrida.Con la eliminación del encaje, se crean todas las
condiciones para que en cualquier momento se desaten
fuertes inestabilidades, de diferente signo
dependiendo de la dirección que adopten los
movimientos de capitales, los cuales ya con su fuerte
ingreso en los años 1996 y 1997 en la realidad
chilena, se constituyeron por los desequilibrios
originados en una de las causas principales de la
recesión iniciada al año siguiente. Obviamente, el
efecto desestabilizador es aún más fuerte cuando los
capitales salen."La lección que dejan estas experiencias - escribieron
Ricardo French-Davis y el secretario ejecutivo de la
Cepal, José Antonio Ocampo, en su artículo
"Globalización de la volatilidad financiera: desafíos
para las economías emergentes" - es que durante un
ajuste estructural, con cuentas de capital abiertas
(especialmente cuando el financiamiento internacional
es abundante ) los flujos de capital pueden
incrementarse muy rápidamente y producir efectos
macroeconómicos y sectoriales desestabilizadores".
"Consecuentemente - añaden -, no resulta prudente
abrir la cuenta de capital en forma indiscriminada,
sobre todo a la luz de la importancia crucial que
tiene la estabilidad macroeconómica y en vista de la
desproporción que existe entre el volumen de los
mercados de capitales internacionales comparados con
las pequeñas economías emergentes".6) Por otra parte, se crean los mecanismos "legales"
para blanquear y reforzar el despojo de nuestros
yacimientos mineros, que comenzó en 1983 con la
legislación minera de la dictadura que entregó los
yacimientos en "concesión plena", que no es otra cosa
que la propiedad de ellos. Ello abarca los yacimientos
actualmente en explotación, y los que surjan a través
del llamado "Tratado Minero Chileno Argentino", que
pone a disposición de las transnacionales, protegidas
en su propiedad a todo evento, el 90 % de las riquezas
mineras del país. Esto les permitirá a las empresas
extranjeras, arrendar, vender, destruir, hacer lo que
quieran.7) Los sectores frutícola, industrial, bancario y
farmacéutico son los grandes ganadores del TLC. Los
automóviles, artículos informáticos, celulares, y
algunos alimentos serán las importaciones de consumo
masivo más beneficiadas con el acuerdo, pero el efecto
real no será muy relevante como ya lo hemos dicho. Las
empresas norteamericanas accederán al negocio de los
seguros,y se prevé también que ingresen a sectores
como el agrícola.Los rubros agroindustriales, lechero y de cultivos
tradicionales como trigo y azúcar, son los menos
beneficiados. En el sector lechero se autorizó 3.500
toneladas anuales de exportación a Estados Unidos y no
las 15.000 que pedía el sector. Está previsto que en
12 años se perderán por completo las bandas de
precios, a pesar de que el gobierno se había
comprometido a defenderlas.Las PYMES serán gravemente afectadas, se acelerará la
quiebra de las medianas y pequeñas empresas y la
desindustrializacion del pais. Attac calcula que en
México 28.000 Pymes tuvieron que cerrar después de la
irrupción del NAFTA. La eliminación de las barreras
arancelarias, la prohibición de cualquier política
estatal destinada a favorecer el uso de bienes
nacionales (compre nacional) o privilegiar de
cualquier forma el desarrollo local o sectorial, la
obligación de abrir las compras o contrataciones del
estado en todos sus niveles (nacional, provincial y
municipal) que superen un monto mínimo, entre otras
cuestiones, amenazan con condenar a la desaparición a
las ya golpeadas medianas y pequeñas empresas así como
profundizar la desindustrialización de la economía.
Juan Claro, Presidente de la Confederación de la
Producción y el Comercio, ha declarado que las PYMES y
la agricultura deben reconvertirse, y no se les debe
entregar subsidios.Respecto del derecho de propiedad intelectual y
patentes, se estima que Estados Unidos aplicará las
reglas del NAFTA sobre el monopolio de las patentes,
particularmente importantes en el sector farmacéutico,
así como legalizará los organismos genéticamente
modificados, con sus consecuencias sobre el precio de
los medicamentos y la salud de la población, y
mantendrá su monopolio sobre las tecnologías de punta.
Iniciativas como la de Brasil, de producción de
medicamentos genéricos contra el SIDA más baratos y
con mayor posibilidad de acceso para los sectores más
empobrecidos, supondrían un incumplimiento del ALCA y
le obligarían a indemnizar a las multinacionales
propietarias de las patentes. El derecho de propiedad
intelectual y patentes también supondrá todo un
negocio para las multinacionales de la biotecnología
quienes verán aprobados sus productos transgénicos y
garantizado su monopolio en la producción y
distribución de las semillas, fertilizantes e
insecticidas. Los productos transgénicos no producen
su propia semilla, los campesinos deben adquirirla
para cada cosecha a la multinacional productora
propietaria de la patente.Pero la cuestión de fondo es que se reafirma un
intercambio comercial de carácter desigual, Es un tipo
de tratado absolutamente desigual, en que Estados
Unidos tiene todas las de ganar, pues su PIB es de US
$9,37 billones de dólares 134 veces más grande que el
de Chile -, y posee un desarrollo científico y
tecnológico y niveles de productividad
considerablemente mayores.Nuestros productos primarios que exportamos, con valor
decreciente aunque crezca la producción y exportación
(el ejemplo más claro es el cobre), contra bienes
importados con alto valor agregado y elevado precio.
Los principales bienes que exportamos a USA son: el
cobre refinado (447.2 millones de dólares), filetes de
salmón (238,6 millones de dólares), madera de pino
insigne (139,3 m.d.) y otros productos madereros
(138,4 m.d.) Codelco recibió 241 m.d. por sus envíos a
ese país, Methanex 112,6 m.d. y Disputada de Las
Condes 80,6. Las exportaciones suman 3441,2 m.d., lo
que representa el 18% del total.Mientras tanto, EE.UU. prepotentemente insiste en
mantener sus particulares normas antidumping, que
constituyen un abierto mecanismo proteccionista.
Robert Zoellick, en su visita al país "aconsejó" al
gobierno chileno, no plantear la supresión del
mecanismo estadounidense de dumping ya que ello
dificultaría alcanzar un acuerdo.8) El TLC firmado entre Chile y Estados Unidos, y el
probable ALCA, son esencialmente una traslación y
ampliación a todo el continente americano del NAFTA,
acuerdo de libre comercio suscrito por EEUU, Canadá y
México en 1994. Durante estos años de vigencia, el
NAFTA ya ha probado las consecuencias que trae para
los trabajadores, la sociedad y el medio ambiente.Citemos sólo algunos datos de esta situación.
Desde la vigencia del NAFTA, un millón de mexicanas
más ganan menos que el salario mínimo y 8 millones de
familias han sido sumergidas en la pobreza. Por otra
parte, en la zona de las maquiladoras, a lo largo de
la frontera entre EEUU y México, el crecimiento de la
polución y los desechos químicos, resultado de la
supremacía de los intereses comerciales sancionada en
el NAFTA, han incrementado dramáticamente las tasas de
hepatitis y los defectos de nacimiento.La experiencia del NAFTA ha demostrado cómo los
derechos laborales más básicos y los intereses de las
trabajadoras han sido erosionados por estos acuerdos
de libre comercio. Las trabajadoras de las máquilas en
México tienen salarios por debajo del mínimo, jornadas
laborales de más de 12 horas, ausencia de amparo
legal, limitación de la acción gremial, condiciones
insalubres de trabajo, trabajo infantil.El documento de los obispos canadienses denuncia que
en México después del NAFTA el poder adquisitivo del
salario mínimo disminuyó en 50%. En Canadá, el 20% más
rico de la población aumentó su ingreso desde el 41%
al 45%, y el 20% más pobre lo disminuyó desde 3,8% a
3,1%. En Estados Unidos se produjo una pérdida de
760.000 puestos de trabajo.9) En cuanto a los trabajadores, el principio que se
aplica es la aplicación nacional de la ley nacional,
lo que significa que se mentiene la anacrónica y
lesiva legislación antilaboral chilena.Más aún desde el momento en que Estados Unidos no ha
firmado casi ninguno de los convenios internacionales
de la OIT.10) Pero al rechazar la concepción de integración que
está detrás del ALCA, se está levantando al mismo
tiempo una concepción de integración alternativa,
justa y solidaria, entre países con economías
relativamente iguales, basada en la cooperación, que
potencie nuestra inserción en la economía
internacional como frente común de países
latinoamericanos.Esta concepción de integración significa romper con el
modelo y con las políticas neoliberales, y su
aplicación debe realizarse de conjunto con otras
políticas, como parte de un proyecto nacional de
desarrollo que reindustrialice nuestros países,
desarrolle la investigación científica y tecnológica
incorporando sus resultados en la producción,
garantice la seguridad alimentaria, amplíe el papel
del Estado. En esa dirección, tratados como el
Mercosur, la ALADI, el Pacto Andino, son mucho mejor
referencia que los tratados de libre comercio con
Estados Unidos.Las posibilidades de utilizar a fondo las ventajas de
un mercado común regional y de un arancel externo
único con respecto a terceros países deben desplegarse
y extenderse a otras medidas comunes como la
reglamentación de las inversiones extranjeras, la
fijación de normas laborales y medioambientales
justas, la protección de los pequeños empresarios y la
formación de un solo frente en el orden comercial,
financiero, científico-técnico, cultural frente a
otros bloques mundiales.Perspectivas fructífereas como estas, que el Mercosur
y otros tratados como los ya mencionados entre países
latinoamericanos y del Caribe pueden traer a nuestros
pueblos, pueden diluirse si nuestros países son
arrastrados tras la estrategia norteamericana con el
ALCA.El cientista social Helio Jaguaribe, decano del
Instituto de Estudios Políticos y Sociales de Brasil,
señala que el ALCA y el Mercosur son dos proyectos
absolutamente incompatibles. El Mercosur persigue
crear, más que una zona de libre comercio, una unidad
aduanera con miras a una integración económica plena
que conduzca, a largo plazo, a una moneda única. Con
la eliminación de las barreras aduaneras entre los
miembros del ALCA, el arancel externo común
desaparece. Y este AEC es clave para que el Mercosur
mantenga sus objetivos específicos. 11) No se conoce
mucho, ni se conocerá con precisión la letra pequeña
del Tratado. Todo ha sido conducido en secreto. Hay un
gran engaño comunicacional. Por ello debe exigirse al
gobierno que informe acerca del tratado. Desarrollar
nosotros una gran campaña de información, desde la
base. Debe denunciarse la ilegalidad e
inconstitucionalidad del tratado. Debemos llamar en
nuestro país al debate y la movilización. Las
organizaciones sindicales nacionales y regionales,
entre ellos los sindicatos norteamericanos, los grupos
ecologistas y de derechos civiles, los movimientos
campesinos, indígenas y de mujeres del continente se
han pronunciado contra el ALCA, desarrollando en
algunos países amplias jornadas de plebiscito. Hagamos
nosotros lo propio.
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Oscar Azócar, Director del Instituto de Ciencias
Alejandro Lipschutzhttp://www.rebelion.org/economia/azocar261202.htm
