Ecuador:
La hora final del dólar
Gerard Coffey
Argenpress.info
7 de diciembre del 2003
Parece que la hora del dólar llega a su fin. Los rumores, como los productos colombianos, abundan. Dicen que el Banco Central está trabajando en un estudio sobre la desdolarización desde hace unos meses. Que se lo aplicará en enero del 2004. Dicen que el presidente Gutiérrez habló con la Fundación Mediterránea, del padre de la convertibilidad argentina, Domingo Cavallo.Que la Fundación comisionó un estudio aquí en el Ecuador sobre como desdolarizar la economía, pero la presidencia lo niega. Dicen que el Foro Alternativo y el economista Eduardo Valencia están por proponer alguna salida alternativa, pero él no lo quiere discutir ... por ahora.
Por su lado los bancos claramente nunca creían en la dolarización. Según la Asociación de Banqueros Privados, en la actualidad estos mantienen hasta mil 600 millones de dólares en el exterior. Al mismo tiempo ofrecen poco crédito a nivel nacional y lo que sí se ofrece es caro y a muy corto plazo.
De hecho, dice el empresario Luis Maldonado Lince, vivimos ahora en 'una economía eminentemente especulativa. Hay una transferencia neta de recursos desde el sector productivo hacia el sistema financiero a través de altas tasas de interés e ineficiencia bancaria. Lo que están haciendo es acumular recursos en ese sector ante la inminente salida de la dolarización'.
El dólar como aceite de caracol
Pero para analizar una posible salida de la dolarización quizás valdría acordarnos del contexto en el que la instalaron. No fue una medida bien pensada, hasta el Banco Central recomendó que no se aplique. Fue un salvavidas para el entonces presidente Jamil Mahuad, pero igual no lo salvó. Luego, se afirmó la medida, ¿por temor a los indios en los días después del levantamiento del 21 de enero? ¿por la presión del grupo de Joyce Higgins de Ginatta y/o los socialcristianos? ¿por instinto de manada? No se sabe.
Pero lo seguro es que con la introducción de la dolarización lo promocionaron como los vendedores de aceite de caracol, bueno para todo lo que le duele: la inflación, el desempleo, la falta de inversión etc. etc.
El paraíso en siete días
Ahora es más evidente que fueron nada más que mentiras no tan piadosas, y que algunos grupos se salieron con la suya, incluidos los amigos de Mahuad que sacaron su dinero al exterior antes del feriado (crisis) bancario y el congelamiento de las cuentas.. Pero tampoco hay que pensar, dice el economista Alberto Acosta, 'que la desdolarización resolverá todo; esta vez hay que estar claro que únicamente representa el primer paso para la recuperación; lo que hará es entregar un espacio de soberanía monetaria que nos ayudará a resolver los demás problemas', es decir, la recuperación de la producción y del empleo.
En la opinión de Acosta, incluso es posible que 'la desdolarización genere muchas dificultades y problemas' y por eso es necesario analizar las posibilidades y estar preparados.
No obstante, parece necesario que en el mediano plazo haya una devaluación de una nueva moneda, para corregir la balanza entre las otras monedas internacionales y la ecuatoriana, así recuperando la competitividad de los productos ecuatorianos tanto al interior del país como en los mercados de exportación.
Por otro lado, algunas empresas orientadas hacia el mercado interno y altamente endeudadas en dólares podrían encontrarse en dificultades. Y la suma de esas dificultades podría implicar una fuerte presión para una nueva sucretización, en otras palabras, el traslado de sus deudas al estado: a la población ecuatoriana en su conjunto.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, la necesidad de acción es evidente. No cabe duda de que hay, como señala Acosta, 'claros indicios de que la cosa no va bien'. Y sí los hay. El valor de las importaciones físicas superan las exportaciones (excluyendo el petróleo) en más de 900 millones de dólares sólo hasta junio de este año, en lo que tiene que ver con los flujos de capitales (balanza de pagos), los dólares que salen supera a los que ingresan en mil 200 millones, al mismo tiempo el servicio de la deuda externa alcanzará unos dos mil 400 millones de dólares en el 2003.
Y para postre, la OPEP teme una posible caída del precio de petróleo en el año próximo de 10 dólares por barril. Importamos papa, carne, maíz, soya, leche. La industria nacional está en pleno descenso, los precios de los productos chinos y colombianos son insuperables en el contexto del dólar y hasta servicios como la impresión de folletos ahora se hace en el país vecino al norte.
Más allá de Colombia, si se mantiene la dolarización, opina Acosta, el resultado podría ser una economía estilo Panamá. Una economía que depende de las remesas de los migrantes y que se esfuerza por vender cada vez más recursos naturales -los campos petroleros, la madera, los minerales- sin importar el costo ambiental o social.
Mientras tanto, la gente afortunada trabaja como mano de obra barata en maquilas o industrias de servicios: es decir proveyendo servicios a la clase adinerada. Habrá poco o nada de industria nacional y habrá más endeudamiento para cubrir cualquier déficit en el presupuesto nacional. Es un escenario bastante desalentador, parecido no sólo a Panamá, sino a Argentina antes de la crisis monetaria del 2001 y la salida del presidente De la Rúa Llorábamos por ti Argentina.
Es difícil evitar la comparación de la coyuntura ecuatoriana actual con la de ese país del Cono Sur hace unos pocos años. En Argentina hubo dos sectores con intereses propios. Los exportadores y los empresarios nacionales por un lado y los importadores por otro; la gente con deudas en dólares por un lado y la gente sin ni pan ni trabajo por otro. Estas dos fuerzas alcanzaron un equilibrio, o más bien dicho, impusieron una forma de paralización política que impidió una decisión definitiva hasta que la crisis estuvo ya encima.
Puede ser una simplificación, pero en términos gruesos lo mismo ocurre aquí. Quizás la única diferencia es que todos los ecuatorianos tienen en mente la lección de lo ocurrido en Argentina, y la necesidad de hacer todo para evitar que lo mismo suceda aquí. No es futuro un llamativo para la gran mayoría de ecuatorianos. Entonces, si sostener la dolarización es inaceptable, y si nos toca salir de ella, la pregunta del millón es, quién nos llevará del desierto económico del dólar y cómo?
Quien nos desdolarice...¿buen desdolarizador será?
Según el empresario Luis Maldonado Lince, la salida inminente no debe implicar que los que ganaron por la implementación de la dolarización vuelvan a ganar de nuevo. Hay que tomar mucho cuidado con las recetas mágicas que nos ofrecen y evitar que los costos del cambio se trasladen a los sectores populares y pobres. Y como se podría esperar, los chef de siempre ya están cocinando algo para nosotros.
Por ejemplo, dice Maldonado Lince, se sabe que los socialcristianos han tenido una parte directa en el estudio acordado con la Fundación Mediterráneo. Aunque no se conocen los contenidos del informe, 'es evidente que viniendo de donde viene -por un lado los socialcristianos y el sector financiero y por otro lado el gobierno ecuatoriano- nos hace pensar que eso podría conducir a un estudio orientado a buscar beneficiar a estos grupos de poder ante una eventual salida de la dolarización'.
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